jueves 12 de noviembre de 2009

14. En diálogo con un hombre

En diálogo con un hombre distante, callado y erudito, las historias frívolas llenan los pasajes silenciosos y vacíos. Los huecos del discurso sirven para asimilar palabras, hechos y signos nuevos. Los brazos yacen en los costados del cuerpo. Los besos duermen y la mente sopesa las respuestas.

Entre los brazos de ese hombre fragante monilítico y macizo, todos los males parecen distantes. Las lágrimas están cautivas en unos ojos como escotillas que miran entreabiertos los paisajes jadeantes de zonda y piel.

El hombre pasional me arranca quejidos suspiros caricias... el otro me evalúa con ojos críticos. Me imagina otro peinado, otra ropa. Me imagina otra, mientras saca unas fotos mentales de mi imperfecta perfección de mujer rota, marmórea y deseante.

Arroja piropos pocos inconexos y crueles.

O recorre unos mundos ajenos y sonríe en silencio con los ojos cerrados.

Lo miro de reojo, estirado bajo el acolchado verde. Cómodo, plácido y satisfecho.

Me pregunto aturdida por qué no me abraza.

domingo 1 de noviembre de 2009

13. Arde la dermis

Arde la dermis, escalofríos...
Se retuerce la espina bajo una nube verde que pesa y palpita.

Tiembla el aliento, empuja con fuerza cardiaca el cuerpo hacia fuera.

Sigo buscando tus poros en la oscuridad.

Invisible sin tus ojos, procuro impávida que tus manos me reciban.

Caigo serpenteando entre mis órganos derramados.

Escabullo desconsuelos estremecida en tus brazos de extraño.

viernes 5 de diciembre de 2008

12. Soy la muchacha del vientre baldío

Soy la muchacha del vientre baldío

con yuyos, piedras, meadas de borrachos,
vacío y abandono,

también con momentos de pasión
que pueden rozar la repugnancia

gemidos de amantes abrasados*
y perros callejeros aullando a viva voz.

Soy la muchacha del vientre baldío

Ubicadísima.

Demolida.

____________

Y por ahora solo soporto publicidad callejera
que los años y la gente van arrancando a jirones

Quisiera clavar esas palas en esta tierra
tomar los ladrillos por mi cuenta, construirme
y ser como Babel.

Ver lenguas de fuego y caer otra vez.

*Abrasados: calientes como brasas.

domingo 30 de noviembre de 2008

11. Pronto serán blancas las estrellas...

Pronto serán blancas las estrellas,
sordo el oído
nulas las piernas

Pronto será frío el sudor,
el corazón insuficiente
y las manos fantasmas

Pronto será poca la sangre
diluida en lágrimas y alcohol
huyendo desde el hierro o desde el mármol.

Pronto desmayaré a tanto dolor
caeré en ese sueño profundo y fronterizo.

Pronto sentiré los ladrillos en el rostro
y después el piso.

Seré una sirena que se arrastra y grita y aúlla.

Sin piernas ni aletas nadaré
en oscuros ríos de pavimento.

Seré una sorpresa y un chasco.

Seré agujas, ojeras, guardapolvos.
Seré consuelos seré preguntas
seré esperas.

Seré blancura.
Seré negrura.

Seré alaridos, seré apuros.
Seré una agitación profunda.
Seré desesperación.

Seré perdón, piedad y vínculos.

Pronto seré misterio.

Pronto, mi nombre en tipografía,
papel, piedra y gemido.

Pronto seré polvo.

Y luego seré vacío.

10. Algo oscuro que me muerde desde adentro...

Algo oscuro que me muerde desde adentro
me lacera me desgarra me destruye.

Un monstruo terrible que me quita el aliento
y me lame, me engulle, mastica.

Me digiere con su saliva ácida.

Grito.
Me arde la garganta, pero no puedo sacarlo de mí.

Lloro.
Me duelen los ojos, pero no puedo paliar el horror.

Corro.
Me duelen las piernas, pero no logro escapar del amor.

Me tapo la cara para que no me vea llorar.

Y estoy a su merced, abierta como una res,
desangrada patética y cansada

Me cubro el vientre para que no me vea sangrar.

Soy fuerte, me repito.
Levanto la frente y sonrío.

9. Entonces me mira...

Entonces me mira con sus interminables ojos oscuros

y olvido comer
hablar
reir
bailar
sonreir
respirar
existir

olvido que soy aparte de él
olvido que soy otra cosa que satélite

pero recuerdo que
al alejarme de su órbita estaré perdida.

Olvido las noches de llantos
olvido las peleas, las venganzas

olvido el porqué, el principio de esta historia
olvido el para qué, olvido su continuidad.

Olvido tantas cosas.

Pero llenarme de amnesia no alivia el dolor
y olvido anestesiarme.

lunes 24 de noviembre de 2008

8. Las promesas rotas...

Las promesas rotas
no pueden repararse.

Es como querer poner juntos
todos los pedacitos de la loza,

y pretender que lo mismo
sea igual de bello que antes
o mejor...

y eso es imposible.


A no ser que seas Antoni Gaudí.